COMUNICADO DE PRENSA DE CÁCERES LAICA
Ante la última polémica suscitada por las declaraciones del ministro de justicia, Francisco Caamaño, explicando como una de las claves de la futura Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia, la regulación de la Libertad de conciencia, y su intención de legislar la obligatoria retirada de los símbolos religiosos de los centros públicos de estudio, y la respondiendo a la intervención del teólogo Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III de Madrid, pidiendo que los símbolos religiosos se mantengan fuera de la esfera pública para “garantizar” el carácter laico del Estado y alcanzar la igualdad entre religiones en España, Cáceres Laica considera que la laicidad del Estado es el requisito imprescindible para una convivencia plural, que garantice la igualdad y la libertad de conciencia, y por tanto la neutralidad religiosa de las instituciones debe ser escrupulosa.
Nos sorprende que tenga que ser un teólogo católico el que, demostrando mayor sentido común, haya de marcar las pautas al Gobierno.
La asociación considera que el Estado debe ser garante de los derechos civiles, y que éstos, en ningún caso, deben supeditarse a las leyes “divinas” de las distintas religiones, y apoya la elaboración de una Ley de Libertad de Conciencia que permita desarrollar derechos como la eutanasia, o la interrupción del embarazo, que están siendo boicoteados por los sectores integristas de la iglesia católica. En este sentido recordamos que en su día prestamos nuestro respaldo al proyecto elaborado por la asociación laicista Europa Laica sobre Libertad de Conciencia que desarrolla todo el abanico de derechos afectados actualmente por limitaciones de índole religioso.
Las aulas, los salones de Pleno de los Ayuntamientos, los despachos oficiales, o las habitaciones de los hospitales son espacios públicos que deben ser iguales para todos y por tanto neutrales en materia religiosa, sin menoscabo alguno para las creencias personales de cada cual, si no todo lo contrario. Ya era hora de que en este País se planteara la defensa de este criterio, como garantía de igualdad. Aplaudimos cualquier medida en este sentido pero seguimos sorprendidos de que no se haya acometido antes, y esperamos que tomen nota algunos políticos que, contra su propio ideario políticos, siguen empeñados en que nada cambie después de treinta años de supuesta democracia, a cambio de cuatro votos.
Mila Carrero Sánchez
Archivado bajo: 1, Apostasía, Asociaciones, Ateos, Blogs, Ecos, Educación, Laicismo, Notas de Prensa | Etiquetado: discriminaciónpor razones religiosas, igualdad, Laicismo, ley de libertad de conciencia, ley delibertad religiosa, Tamayo








El TSJ de Castilla y León ha dejado bien claro que los crucifijos no tienen que estar en las aulas de los colegios públicos -en los concertados tampoco tenían que estar- luego no entiendo que el señor ministro nos venga ahora con esa tontería. De oficio tendrían que haber entrado al trapo todas las Consejerías de Educación y en su defecto la Fiscalía.
¡Vaya novedad, señor Caamaño! Nos llevan mareando con la jodida ley de libertad religiosa toda la legislatura y ya sabemos que no nos darán satisfación a los laicos ni siquiera a muchos católicos que le dejan a ustedes muy mal.
Son ya más de 30 años de Constitución laica y siguen sin hacer los deberes. ¿Cómo me voy a creer algo de uds.?
- Seguimos con religión en las escuelas (públicas y privadas). Niños de Infantil con religión, Primaria, ESO y bachillerato ¿?
– Cambiamos la financiación a mejor 0,52 > 0,7 de la privilegiada iglesia católica.
- Mantenemos un Concordato que es el origen de todos los males.
- No permitimos que todas las creencias sean iguales. Damos largas a las sinagogas, mezquitas…
- Tenemos generales castrenses…
- Capillas en todos los hospitales. Hasta en los aeropuertos…
- Gobiernos con su cruz y biblia al lado, en los despachos…
- Embajador en el ente Vaticano
- Nuncios en nuestro país…
Esto no lo cambia una ley… que seguro les arrebatarán más privilegios. No ovidéis que tenemos muchos meapilas “socialistas”.
Me moriré sin una pequeña satisfación laica. Una pena.