Se armó el Cristo

La propuesta que Milagrosa Carrero y quien suscribe este artículo presentamos hace unos días ante el Registro del Ayuntamiento de Cáceres, pidiendo la retirada del crucifijo que preside el salón de plenos del consistorio, ha generado un amplio, controvertido y no siempre correcto debate en los medios públicos y en parte de la ciudadanía.

El maniqueísmo al que algunos son tan afectos –sin ir más lejos, el grupo municipal popular– tiende a reducir la petición a un ejercicio de intolerancia hacia las manifestaciones religiosas de la mayoría de los cacereños. Se trata, pues, de estar con el catolicismo o contra el catolicismo. Nada más lejos de la realidad. La propuesta que Cáceres Laica formula a los grupos municipales es una petición de cumplimiento del Artículo 16.3 de la Constitución Española que reza (perdonen la expresión) como sigue: Ninguna confesión tendrá carácter estatal.

La asignatura religiosa es una de las cuentas pendientes desde la Transición. Nuestras leyes y Constitución garantizan las libertades de conciencia y consagran la neutralidad del Estado y sus instituciones en materia de fe, pero las costumbres y sus usos y la simbología en actos centrales de la vida pública de este país siguen remitiendo a largos periodos de confesionalidad obligada en el pasado y provocan una clara discriminación para con otras religiones, al tiempo que nos dejan de lado, sin ningún pudor, a quienes no practicamos ninguna o defendemos el laicismo.

El PP expresa en un comunicado de prensa que el crucifijo no ha ocasionado hasta ahora ninguna molestia, y que la religión mayoritaria es la católica y hay que respetarlo. Con un argumento bastante retorcido considera que la permanencia del crucifijo será valorado por los católicos, que lo entenderán como un símbolo religioso; por los no creyentes, que no le darán ninguna funcionalidad religiosa (a mí en Lógica me enseñaron que una frase no puede llevar una afirmación y su contraria) y que quienes practican otras confesiones deben respetar la voluntad mayoritaria de la sociedad española como nosotros respetamos los símbolos religiosos de otras confesiones cuando visitamos países no católicos.

El argumentario del PP comete dos graves errores de bulto: primero considera que los que profesan otras religiones son extranjeros y deben respetar la confesión católica mayoritaria. El segundo error es de mayor y más trascendental calado: puesto que la religión católica es mayoritaria sus símbolos deben tener una presencia institucional.

Esa tesis choca frontalmente con la Constitución española que los concejales cacereños juraron defender en su toma de posesión y con la propia normativa europea. Vamos a ello: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Para el Estado, que una religión sea mayoritaria o minoritaria es intrascendente: las debe tratar a todas por igual y en materia de fe comportarse con absoluta neutralidad. En una sociedad plural las instituciones democráticas respetan esa diversidad no manifestando preferencias por una en concreto. ¿Es tan difícil entender eso?

La jurisprudencia europea al caso, en diversas sentencias, defiende la necesaria neutralidad de las instituciones en materia de fe, incluso propugna que en ocasiones puede hacerse necesario asociar a la libertad de manifestar su religión o sus convicciones, limitaciones capaces de conciliar los intereses de los diversos grupos y garantizar el respeto de las convicciones de cada uno (Kokkinakis, TEDH 1993/21).

La presencia de un crucifijo, símbolo concreto de una religión e inseparable de su contenido teológico y de fe, situado por encima del retrato del Jefe del Estado, compartiendo protagonismo junto a éste, las banderas española y extremeña y el ejemplar de la Constitución Española de 1978, rompe la neutralidad en materia religiosa de nuestro ayuntamiento. ¿Ponemos en el pleno, para compensar, el símbolo religioso de otras confesiones, una media luna, un buda-? ¿Y qué hacemos con ese grupo incómodo socialmente que somos los ateos?

Durante mi etapa de concejal en el Ayuntamiento le hice estas mismas consideraciones al anterior alcalde, José María Saponi, sin gran éxito, salvo procurarle al hombre una rabieta considerable. Hoy se la hago a la actual alcaldesa y no descarto, como ya anuncié en los medios al presentar la iniciativa junto a la presidenta de Cáceres Laica, recurrir a la vía judicial. Pero en esto, como en todo, tal vez sea una cuestión de votos, siempre los votos, gran argumento para no cumplir a veces con las leyes. Pero, mayoritarias o no, las decisiones pueden ser justas o injustas.

Víctor Casco

Anuncios

El PP cacereño muy molesto con la propuesta de retirar el crucifijo.

El PP-EU de Cáceres insta a Heras a que se deje de ambigüedades sobre la retirada del crucifijo del Salón de Plenos del Ayuntamiento

El PP-EU del Ayuntamiento de Cáceres, quiere manifestar públicamente ante la ambigüedad que Carmen Heras está teniendo, al permitir que siga abierto el debate sobre la presencia del crucifijo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, generando así expectativas en el colectivo ‘Cáceres Laica’ e inquietud en la mayoría de los cacereños que no comparten dicha iniciativa.

A pesar de la íntima relación de Heras con la presidenta de ‘Cáceres Laica’, a la que incorporó en la candidatura municipal  del PSOE en las últimas elecciones municipales, el Grupo Municipal PP-EU insta a la Alcaldesa a no mantener viva más tiempo esta polémica y a sumarse de una manera clara y sincera al criterio que en este sentido mantiene la mayoría de los cacereños.

Debemos recordar que ya en su día el criterio del PP-EU fue el de respetar y apoyar la libertad religiosa de todos los ciudadanos, y también la de los cristianos, que son mayoritarios en la sociedad española y en la cacereña, defendiendo la continuidad y presencia de símbolos religiosos en aquello lugares donde históricamente han existido y nunca han creado ningún conflicto humano, social o político.

Para los populares este es el caso del crucifijo existente en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cáceres. Nunca ha creado ningún conflicto su presencia, por ello, evitemos la posibilidad de generarlos con su exclusión. Los creyentes cristianos lo respetarán y valorarán como símbolo religioso.

Según el PP-EU los no creyentes no le darán ninguna funcionalidad religiosa y, los miembros de otras religiones, deberán respetarlo como los cristianos respetamos los símbolos religiosos de otras religiones cuando vivimos o visitamos lugares donde las religiones preponderantes no son el cristianismo.

http://www.extremadura24horas.com/cAceres_y_provincia/el_pp_eu_de_

caceres_insta_a_heras_a_que_se_deje_de_ambiguedades_sobre_la_retirada

_del_crucifijo_del_salon_de_plenos_del_ayuntamiento-9253.html

El PP pide a la alcaldesa que se defina en relación al crucifijo

El PP pide a Heras que se deje de «ambigüedad» sobre el crucifijo

Cáceres laica insiste en retirar el crucifijo del salón de plenos

Ayer presentó una moción para que los grupos políticos lleven la iniciativa a pleno.Solo Izquierda Unida acepta, por el momento, presentar esta propuesta.

 

Leer más:

 

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=393654

 

 

 

La asociación ‘Cáceres Laica’ insiste en la retirada del crucifijo del Salón de Plenos

Leer más :  

Retirada del crucifijo del Salón de Plenos

El martes 26 de agosto, a las 11.00 horas en la puerta del registro del Ayuntamiento de Cáceres, tendrá lugar el acto de presentación en dicho registro, por parte de Cáceres laica, de las correspondientes “mociones”, pidiendo la retirada del crucifijo del Salón de Plenos de nuestro Ayuntamiento, a cada uno de los grupos municipales, para que lo eleven a dicho Pleno.

El Grupo Municipal del…………………………..en el Excmo. Ayuntamiento de Cáceres, conforme a lo dispuesto en la Ley de Régimen de Bases Locales y en el propio Reglamento de Funcionamiento del Ayuntamiento presenta la siguiente

PROPOSICIÓN AL PLENO

Para su debate y posterior votación en la SESIÓN PLENARIA a celebrar el próximo día………………….

JUSTIFICACIÓN

El artículo 16.3 de la Constitución establece un sistema laico o no confesional que tiene como finalidad impedir una declaración de confesionalidad por parte del Estado, esto es, que el Estado manifieste profesar una fe determinada, declarándola verdadera y asumiéndola como propia. La razón de ser de esta prohibición estriba en la necesidad de proteger la libertad religiosa de los ciudadanos y la igualdad de éstos, evitando que reciban un trato discriminatorio por razón de sus creencias. En consecuencia, si hay lesión de la libertad o de la igualdad de los ciudadanos habrá que presumir que el Estado ha rebasado los límites de su aconfesionalidad.

El Tribunal Constitucional, en Sentencia de 13 de Febrero de 1.981, señalaba que:

“… en un sistema jurídico político basado en el pluralismo, la libertad ideológica y religiosa de los individuos y la aconfesionalidad del Estado, todas las instituciones públicas (…) han de ser, en efecto neutrales…. “.

Conforme a este criterio, y para salvaguardar la necesaria e imprescindible neutralidad de las instituciones democráticas en materia religiosa o de confesión en un Estado plural, la Presidencia del Gobierno ha anunciado una reforma de la Ley de Libertades Religiosas al objeto, entre otras materias, de eliminar la presencia de símbolos religiosos en los actos públicos estatales y en las instituciones públicas.

Igualmente la jurisprudencia europea al caso insiste en la necesidad de neutralidad de las instituciones democráticas en materia de religión. Así, en la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (sección 4ª) de 29 de junio de 2004 (demanda núm. 44774/1998) leemos lo siguiente:

“En una sociedad democrática en la que coexisten muchas religiones en el seno de una misma población, puede hacerse necesario asociar a la libertad de manifestar su religión o sus convicciones, limitaciones capaces de conciliar los intereses de los diversos grupos y garantizar el respeto de las convicciones de cada uno ( Kokkinakis [ TEDH 1993\ 21] anteriormente citada pg. 18, ap. 33)”.

(…) “El Tribunal recuerda que, tal y como la protege el artículo 9 ( RCL 1999\ 1190 y 1572) , la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión representa uno de los cimientos de una «sociedad democrática» en el sentido del Convenio. Esta libertad figura, en su dimensión religiosa, entre los elementos más esenciales de la identidad de los creyentes y de su concepción de la vida, pero es también un bien precioso para los ateos, los agnósticos, los escépticos o los indiferentes. Se trata del pluralismo -conseguido de manera muy cara a lo largo de los siglos- que no podría disociarse de tal sociedad. Esta libertad implica, principalmente, la de asociarse o no a una religión y la de practicarla o no (véanse, entre otras, Sentencia Kokkinakis contra Grecia de 25 mayo 1993 [ TEDH 1993\ 21] , serie A núm. 260-A, pg. 17, ap. 3 y Buscarini y otros contra San Marino [ TEDH 1999\ 4] [GS], núm. 24645, ap. 34, TEDH 1999-I).

Si la libertad de religión pertenece en principio al ámbito de la conciencia, implica igualmente la de manifestar su religión individualmente y en privado, o de manera colectiva, en público y en el círculo de aquéllos cuya fe se comparte. El artículo 9 enumera diversas formas que puede tomar la manifestación de una religión o convicción, a saber el culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia de los ritos (véase mutatis mutandis, Cha’are Shalom Ve Tsedek contra Francia [ TEDH 2000\ 144] [GS] núm. 27417/1995, ap. 73, TEDH 2000-VII).

Este grupo municipal entiende que el Ayuntamiento de Cáceres y su Salón de Plenos no es lugar para el ejercicio colectivo y público de una religión concreta, ni, por lo tanto, el espacio en el que se dispongan símbolos religiosos de una confesión concreta que de esa manera rompe la necesaria neutralidad del Estado, neutralidad, que, como queda dicho, es un requisito obligatorio demandado por nuestra legislación.

Sin embargo, la presencia de un CRUCIFIJO en el SALÓN DE PLENOS DEL AYUNTAMIENTO DE CÁCERES, y situado por encima del retrato del Jefe del Estado, compartiendo protagonismo simbólico junto a éste, las banderas española y extremeña y el ejemplar de la Constitución Española de 1978, rompe la neutralidad en materia religiosa de nuestro Ayuntamiento.

Dicho crucifijo es inseparable de su condición de símbolo religioso del catolicismo, y no hay argumentos de ornato que puedan justificar su presencia en la Sala Noble del Ayuntamiento, Sala que, dicho sea de paso, expresa la voluntad popular del pueblo de Cáceres y su pluralismo político, social y religioso.

De igual modo grupos de ciudadanos y ciudadanas laicas ya han manifestado su postura contraria a dicho símbolo y consideran afectado su derecho a la libertad de conciencia y la neutralidad de las instituciones públicas.

Dado que sería absurdo situar junto al crucifijo otros símbolos que representen a las distintas comunidades religiosas presentes en Cáceres y más aún establecer que símbolo puede identificar el agnosticismo o la no creencia que otros ciudadanos y ciudadanas manifiestan,

El Grupo Municipal del………….. presenta la siguiente:

PROPUESTA:

  1. Demandar de la Alcaldía la retirada del crucifijo situado por encima del retrato del Jefe del Estado en el Salón Plenario del Ayuntamiento de Cáceres.
  2. Su traslado a otra dependencia del Consistorio, tal como el Museo Municipal de la Ciudad.

En Cáceres, a……..de………………..de 2008

EL PORTAVOZ

No a los funerales confesionales (católicos) de Estado

Cáceres Laica se opone frontalmente a que se realice un funeral católico de estado por las víctimas del accidente aéreo de Madrid. Todas las víctimas tienen derecho a un acto de solidaridad, de acercamiento… realizado por el Estado en el que nos sintamos todos representados: católicos, musulmanes, ateos, evangelistas… Nada confesional = todo laico. Una ceremonia laica representa a todos y sólo de esta manera se respetan los sentimientos de todas las personas. Ninguna confesión religiosa se opondría.

También las confesiones no católicas se oponen, con toda razón, a esta ceremonia católica programada para el próximo 1 de septiembre y presidida por el cardenal Rouco Varela. ¡Qué afrenta! semejante antidemocrático radical hablando a todo el mundo en nombre de todas las víctimas y sus familiares. No todas las víctimas son católicas y este acto no puede ser una imposición.

No son momentos de división sino de todo lo contrario y esta ceremonia, monopolizada por la iglesia católica y con representación de la Casa Real (como siempre) y el Gobierno, “supone añadir más dolor a las familias de las víctimas y también menosprecio a los sentimientos de los familiares” -dice la Alianza Evangélica Española.

Aparte, cada confesión puede realizar su ceremonia por las víctimas de su confesión si así lo desean los respectivos familiares y a la que ya no irían, representando a los españoles, ni la católica Casa Real española ni el interesado Gobierno “aconfesional” de España.

El papel de las iglesias en la actualidad y su relación con nuestra Constitución “aconfesional”.

El papel de las iglesias en la actualidad

y su relación con nuestra Constitución “aconfesional”. 

 

Debate en Canal Extremadura

Victor Casco, un cura, un musulmán y un experto en derecho canónico.

 

Juejes 21 de agosto a las 11,00