LA SENTENCIA DE ESTRASBURGO

El Tribunal de Estrasburgo afirma que los crucifijos en las aulas violan la libertad religiosa La Corte europea condena al Estado italiano a indemnizar a una ciudadana con 5.000 euros por daños morales MIGUEL MORA – Roma – 03/11/2009 El Vaticano acoge con “estupor” la sentencia de Estrasburgo contra el crucifijo en las aulas La Corte europea determina que la presencia de esos símbolos en los colegios viola la libertad religiosa y condena al Estado italiano a indemnizar a una ciudadana con 5.000 euros por “daños morales” MIGUEL MORA – Roma – 03/11/2009 La presencia de crucifijos en las aulas constituye “una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones” y “una violación de la libertad religiosa de los alumnos”. Eso ha establecido hoy la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo en una sentencia histórica -es la primera vez que el tribunal se pronuncia sobre la presencia de símbolos religiosos en los colegios-. El Vaticano ha acogido con “estupor” y amargura” la resolución judicial. • Los símbolos religiosos salen también de las aulas • Crucifijos impuestos en las escuelas • “¿Si creemos, por qué quitar Cristos?” El fallo se basa en que el crucifijo puede ser molesto para alumnos de otras religiones y para los ateos. “La Corte no comprende cómo la exposición del crucifijo puede servir al pluralismo educativo, esencial para la conservación de una sociedad democrática”. El tribunal, por unanimidad de sus siete jueces, da la razón a Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés que pidió en 2002 al instituto público Vittorino da Feltre, de Abano Terme (Padua), donde estudiaban sus dos hijos, que retirara los crucifijos de sus aulas. Tras la respuesta negativa del centro, Lautsi recurrió, sin éxito, a diversas instancias jurídicas italianas y, finalmente, a Estrasburgo. La idea que inspiró su denuncia es que “el crucifijo tiene detrás muchísimos significados negativos, a partir de la discriminación de las mujeres y los homosexuales”, según señaló Lautsi en 2002. Hoy, la mujer ha declarado estar “contentísima” por el fallo. Después de que el Tribunal Constitucional negara amparo a Lautsi en 2004, el Consejo de Estado rechazó su recurso en febrero de 2006 alegando que el crucifijo tiene “una función simbólica altamente educativa”. Lautsi rechazó esa decisión, que definió como “filosófica y no jurídica”. La decisión de la Corte de Estrasburgo, que condena al Estado italiano a pagar 5.000 euros a Lautsi por “daños morales”, ha originado una enorme polvareda política. El Gobierno ha expresado su desacuerdo con la decisión y ha anunciado que la recurrirá. La ministra de Educación, Mariastella Gelmini, ha argumentado que “el crucifijo forma parte de la tradición italiana”. Su colega de Exteriores, Fanco Frattini, ha ido más lejos: “Es un golpe mortal a Europa”. El recurso abre ahora dos vías. Si la Corte acepta el recurso, el caso será revisado por la Gran Cámara, el órgano superior del tribunal. Si no fuera admitido, la sentencia será ejecutiva en tres meses, y el Comité de Ministros del Consejo de Europa deberá, en seis meses más, decidir qué acciones debe tomar el Gobierno italiano para no incurrir en nuevas violaciones ligadas a la presencia de los crucifijos en las escuelas públicas. El más airado entre la mayoría conservadora ha sido quizá el ministro de Agricultura, Luca Zaia, miembro de la Liga Norte, ultracatólica y antieuropeísta, que ha indicado: “La Corte ha decidido que los crucifijos ofenden la sensibilidad de los no cristianos. Quien ofende los sentimientos de los pueblos europeos nacidos del cristianismo es sin duda la Corte. ¡Que se avergüencen!”. El Vaticano ha mostrado su fastidio. Según su portavoz, Federico Lombardi, la Santa Sede ha recibido con “estupor” y “amargura” la decisión del tribunal. “Es equivocado y miope querer excluir a la religión de la realidad educativa”, ha afirmado. Y ha criticado que la Corte europea haya intervenido en una materia “tan profundamente ligada a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano”. “No es por este camino”, ha concluido, “como se ayuda a amar y compartir la idea de Europa”. Además, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) se ha aferrado al “reconocimiento de los principios del catolicismo como ‘parte del patrimonio histórico italiano’, recogido en el Concordato de 1984”. La oposición del Partido Democrático ha llamado al Gobierno a acatar la sentencia y a “promover la convivencia cívica entre las múltiples culturas y religiones” de la población. “La Corte ha pedido sólo respeto a la libertad religiosa y no creo que eso esté en contra de nuestra Constitución”, ha indicado la diputada Vittoria Franco. La Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas de Italia (UAAR), que fueron quienes apoyaron a Lautsi durante su largo recorrido judicial, ha calificado la sentencia como “una victoria para la laicidad”.

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4 comentarios

  1. Por lo que he leído parece una sentencia muy razonable.

    No entiendo por

  2. Parece una sentencia muy razonable, por lo que he leído.

    No obstante, me gustaría leerla en su integridad, antes de emitir un juicio sobre ella.

    En todo caso, creo que reconocer que las aulas son espacios para enseñar a pensar, que en ellos no deben impartirse consignas sino abrir expectativas, es positivo.

    No estoy con los que la utilizan para rasgarse las vestiduras y decir que se les persigue (curiosa visión de la realidad), ni tampoco si se la utiliza para cargar contra aquellos que creen en la existencia de algo sobrenatural, siempre que respeten otras formas de pensar y de sentir (algo que se antoja casi imposible en Estados confesionales. A las pruebas me remito.)

    la laicidad, precisamente, abre o debe abrir las puertas para legitimar que cada cual crea lo que sienta, con libertad de conciencia. No para otra cosa.

    Guillermo

  3. La conjunción de lo católicos, el poder tan extenso conque las pasadas dictaduras les cobijaron, dejaron reminiscencias profundas por las cuales se impusieron tales insignias (crucifijo e imágenes) en todos los ámbitos sociales. Es hora de que la libertad religiosa sea igual que la libertad laica (ésta, muy raída por los poderes “tan religiosos ellos”).

    Tras esa imagen, ese crucifijo, ese estandarte está “la voz” del cura que, desde su púlpito cohíbe, insinúa, coarta la libertad de los no creyentes, de los ateos y también de los apostatas.

    Los apostatas estamos muy escondidos porque la mayor de las dificultades es la de “bajarnos del burro” de la inscripción en las filas católicas. El daño ya está impreso: Cuando yo nací en 1944, en plena vorágine franquista, donde quienes no creían tenían que “abrazar” el bautismo para no ser tenidos como “comunistas” y ser llevados ante el paredón, yo bebé fui bautizada -cómo no-, en el seno de la familia “creyente” y sin que nadie me permitiera ratificarme a posteriori.
    Pero evidentemente, por ser mujer, la imprimación ideológica de la que éramos objeto, la imposibilidad de ser independientes, la obligada sumisión al hombre (marido, padre, hermano) del cual necesitábamos permiso hasta para aceptar una herencia, un viaje, una decisión… nos ligaba a la tal religión de manera inexorable… en mi caso ante la disyuntiva tan oprimente de “pertenecer” subyugadamente a un hombre o, la alternativa de “servir a Dios”, escogí esta segunda para posteriormente abandonar e irme a Suiza… Allí empecé a ser yo misma en todos los sentidos.

    Pero, por aquello de las raíces, me vine de nuevo unos años despuès y, queriendo, aquí, ser yo misma, devine a la nada porque mi vivir descarado de apostata, carente de devociones, de crucifijo tanto como de hipocresía credificticia, no encajaba ni en la familia ni en las devotas costumbres “tan tradicionales” que, tanto desde los poderes públicos como desde las iglesias, se encargan de mantener mediante fiestas y ferias públicas donde los iconos y las reminiscencias devotas no dejan lugar ni, a otros tipos de creencias ni, mucho menos, a los ateos a quienes no se nos aplican derechos.

    Esto así, Estrasbourgo, extiéndete un poco más y pasa por tu análisis al derecho a la individualidad en la familia y en esos espacios públicos de pueblos y ciudades donde, si no crees, eres un “bicho MUY RARO”.

  4. (I)Sentido común:
    En este Proyecto Constitucional, he querido abrir un capítulo aparte; sobre el papel de los Cuerpos de Defensa, y el Interior. Ministerios, que han sido las ruedas del coche tirado por el Pueblo. Formados por elementos de esa misma masa. Que les reprimió. Sometiéndole al Internacionalismo Proletario en lo militar, y asediándole mentalmente con la seguridad del Estado ubicado en cada manzana.
    Si estas dos armas represivas no son regidas por el autor de la Constitución. Se creará metástasis, y no se ara carne nueva; en el vació de la desconfianza acumulada de todos y cada uno de los cubanos. Ni de aquellos, que desde la diáspora; desean regresar a su País. Tanto con fuerza moral, como con poder económico. Pues ambos tipos de cubanos, interpretarían desde sus intimidades; que estás no van a sustituir su carácter partidista, ideólogo, o servil. Impregnado por sus antiguos amos.
    Por lo que reclamo: que estas sean el lubricante húmedo y vaporoso. Que garantice esta vez, la presencia nerviosa omnipresente, y que como anticuerpo; articule el Poder del Estado hacia su base: La sociedad.
    Siendo Gobernados, no dirigidas; por el Jefe de Estado.
    Dentro de la circunferencia del bien común. En tangencia paralizadora de todo oportunismo invasor foráneo. Y para aquellos, que desde las tinieblas de su pasado, se sienten inseguros y nerviosos ante su presente y futuro. Tanto dentro de la Isla, como fuera de ella.
    Nos guste o nos disguste. No sabemos que pesa más sobre la balanza de la historia criminal desde 1959 hasta la fecha: Sí Castro o Posada Carriles. Uno, amparado por el Ejército y el Ministerio del Interior. El otro, impune en Estados Unidos. Moviéndose como Pedro por su casa, entre aquellos que con dedo acusador; acusan de asesino al clon Gallego.
    No permitiré, más daño desde el extranjero; que aquel que por razones de natalidad nos aconseja invitar a la cena, a nuestros hermanos en el exilio. Poniendo la fe, en deshollinar de sus memorias privadas todo intento de seguir pateando el trasero de nuestros descendientes. Y seguir machacando a nuestros progenitores. Que resistieron como monolitos sagrados al totalitarismo que como padre amoroso: ‘Con su Sol les quemaba, y con su Luz los prostituía’.

    “El todo es la tierra. Nuevo, lo que retoña de ella”.

    Hugo leoniles Mendigutia Casanova. Tfno. 34617017951.
    Valladolid, Reino de España. Día sol Santos Inocentes de 2010.
    recruitment@coe.int

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