EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

¿Cuántos muertos acumula sobre su conciencia en los últimos 20 años la iglesia de Roma?. Paso de las Cruzadas, de la Santa Inquisición y hasta de la colaboración de la Jerarquía eclesiástica con los grandes Dictadores del siglo XX. Sólo me refiero a los miles de pobres desgraciad@s que mueren de SIDA por ser crédulos y confiar en los mandatos de la Santa Madre Iglesia, la que disuade del uso del condón a los ignorantes mintiéndoles descaradamente, que hasta les han dicho que el VIH traspasa la goma del preservativo. Sólo me refiero a los enfermos que no podrán curarse de párkinson o alceimer, por ejemplo, por los impedimentos que el Papa y sus seguidores ponen al desarrollo de la medicina genética, y de la selección embrionaria de células madres sanas procedentes de los cordones umbilicales, material hasta ahora desechado.
Hablaré de tolerancia, hablaré del respeto a la libertad de conciencia recogida en la Carta Universal de los derechos humanos, y hablaré de la igualdad que ampara nuestra constitución al margen de los credos, esos términos que se vacían de contenido en el diccionario de los que quieren poseer la verdad y pretenden que las leyes se atengan a su moral.
¿Obligo yo a nadie a que aborte, o a que se divorcie? ¿Obliga alguien a Ratzinger a comer con gula o a fornicar por el simple gusto de hacerlo y con condón? ¿O lo obligan las leyes civiles a casarse con alguien del mismo sexo, o a optar por aliviar su última agonía con una eutanasia a tiempo?. No.
Entonces ¿Por qué la Iglesia se cree con derecho a imponernos a los demás leyes que nos obliguen a vivir según sus absurdos criterios?.
El juego se ve de lejos y consiste en apoyarse en los sectores más reaccionarios del Estado para presionar a cambio del privilegio de un puñado de pasta, recaudada por el Fisco, y denominada, en términos políticos, “financiación”, aunque a en mi pueblo se le llama “Chantaje”
Mientras tanto los enfermos de SIDA caen como moscas, aconsejados para no usar profilácticos, en el nombre del Padre, del Hijo, y del espíritu Santo, por la unos señores con falda que con sólo contarse los pecados cumplen con la Justicia.
Un respeto por favor, y si no quieren pecar prueben a salirse del negocio de las armas, o eviten que se los coma la codicia, pero no se empeñen en organizarnos la vida a los demás. ¿Les suena aquello de: “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”?

Milagrosa Carrero Sánchez
Coordinadora de Cáceres Laica

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FRENEMOS EL INTRUSISMO RELIGIOSO

 

 Días atrás hemos tenido conocimiento del convenio firmado entre la Consejería de Sanidad  de la Comunidad madrileña y la Iglesia católica en el que se incluye a los sacerdotes en los Comités de Ética de las instituciones sanitarias.

La Iglesia, con la connivencia de Esperanza Aguirre y el fundamentalista obispo madrileño ha logrado una vez más estar por encima de nuestros principios constitucionales. Hoy en la comunidad de Madrid el aborto o los cuidados paliativos no dependen tanto de la Ley como de la “moral” del obispo de turno.

 

La pinza PP-Iglesia, empleando a fondo su corrosiva táctica de continuo ataque sobre los pilares del sistema, logra así implantar prácticas injustificables en un estado aconfesional.

Me viene a la memoria la persecución a las clínicas privadas que practican abortos, la denuncia anónima que mancilló vergonzosamente la imagen del Dr. Luis Montes y sus compañeros del Severo Ochoa, las declaraciones del obispo de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar, arremetiendo contra la eutanasia, los cuidados paliativos y ya de paso contra la laicidad, etc, etc..

 

El convenio de la Comunidad de Madrid con su episcopado, sometiendo la legalidad a la influencia de la iglesia católica, se encuadra dentro de la ráfaga de ataques que cada día intentan alterar la “normalidad” democrática.

Naturalmente el PSOE e IU  han reclamado la ‘retirada inmediata’ del convenio existente.

 

Nada raro que el PSOE se lleve las manos a la cabeza, y haga aspavientos por este acuerdo. Lo escandaloso es que hace pocos días los ministros del Gobierno socialistas prometieran sus cargos frente a una Biblia y un crucifijo, sin que ninguno de ellos pareciera inmutarse. Lo raro es que se mantengan los convenios para colocar a los curas en hospitales, cuarteles y centros de enseñanza. Lo raro es que se renueven una y otra vez unos acuerdos preconstitucionales con la Iglesia que nos supeditan descaradamente a ella, impidiéndonos una verdadera separación Iglesia –Estado, obligándonos a su financiación, y haciendo imposible la necesaria neutralidad de las instituciones en materia religiosa que garantice el derecho a la libertad de Conciencia otorgado por nuestras leyes.

 

Cáceres Laica se siente indignada por este estado de intromisión continua de la iglesia en el poder político, y así mismo manifiesta su más enérgica protesta por el acuerdo firmado en la Comunidad madrileña, sumándose en su denuncia al resto de las asociaciones laicistas y ateas del Estado.

 

 

Milagrosa Carrero Sánchez